No pierdas el tiempo… en cosas negativas

No pierdas el tiempoAntes de nada, pido perdón. Sí, pido perdón por no haber sabido sacar en más de 2 meses para dedicarme a este blog, que tantas satisfacciones personales me ha aportado. Pero no sólo se queda ahí, también pido perdón porque a veces no he sabido llevar el día a día, porque en muchas ocasiones ese día a día no me ha dejado parar, reflexionar, disfrutar, compartir… Pues es lo que me ha pasado recientemente. He estado un tiempo sin publicar, pero tal vez, también he estado un tiempo ausente en otros aspectos más importantes de la vida… Mientras el tiempo pasaba, me he perdido demasiadas cosas. Demasiadas, y algunas de ellas, puede que no vuelvan.

El tiempo siempre ha estado presente en la filosofía del pensamiento del ser humano. Yo tampoco quiero ni pretendo adoctrinar sobre la gestión del tiempo, que para eso ya hay miles de gurús, pero sí que quiero compartir aquello en lo que he reflexionado. Al fin y al cabo, este blog trata de . Y creo que a veces, el se aplica mejor al pararse a mirar, a pensar, a actuar.

A veces hay que parar, mirar a todos los lados, e incluso atrás. Estamos acostumbrados a mirar siempre hacia adelante, sin mirar a los lados y sin mirar atrás. ¿Por qué la gente dice que no hay que mirar atrás? ¿Por qué no hay que dar un paso atrás si no es para coger carrerilla? Pues yo creo que sí, porque la vida no es plana ni unidireccional.

Hoy todo es 2.0, 3.0… todo tiene que ser muy rápido… pues no, el ser humano todavía es 1.0 y por mucho que queramos, tenemos que asumirlo y tratarnos como tal. No podemos esperar que todo sea inmediato y ubicuo. La tecnología nos está malacostumbrando. Y nos hemos quedado a rebufo de algo que ya no controlamos, que es nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro tiempo. Por mucho que creamos que la tecnología y los nuevos dispositivos nos permiten aprovechar mejor el tiempo, yo creo que al final nos dejamos llevar por la inercia de unas escaleras mecánicas de las que no sabemos bajar.

Y si no sabemos controlar ese ritmo, el entorno, que es a veces tan negativo, nos hace destinar más tiempo y atención de la necesaria. Nos atrapa en una negatividad, pesimismo y depresión. Y no somos conscientes. De hecho, cuando estamos deprimidos, nosotros creamos y producimos síntomas de lo que nosotros mismos entendemos por depresión. Cuando nos sentimos deprimidos, realmente estamos contemplando nuestra vida de una manera particular, nos decimos ciertas cosas a nosotros mismos con una entonación precisa, adoptando una postura específica y un ritmo de respiración típico. Lo queramos entender o no, caer en una depresión, supone un esfuerzo. Igual pasa con los momentos de éxtasis, somos nosotros quienes creamos tal estado. Entonces, si ambos estados requieren de un esfuerzo, ¿por qué no intentar controlarlo? Es un trabajo arduo de comunicación interna, pero no imposible. Se trata de cambiar acciones mentales y físicas, y por tanto, modificar las emociones y el comportamiento. Recomiendo leer el libro “Poder sin límites” de Anthony Robbins, de verdad.

Plan do check actHay que redirigir nuestro esfuerzo a aquellas personas y aquellas cosas que realmente merecen la pena. Debemos retomar el control de nuestro tiempo, de nuestra vida. Seremos lo que queramos ser, haremos lo que creamos oportuno y necesario para ello (dentro de un límite…). Hay algo que te ayudará a enfocar tu vida, tus acciones, tus emociones, tus sentimientos… en todos los aspectos de tu vida, TODOS. Se activo, no reactivo. Toma el control y sigue el siguiente círculo: Plan, do, check, act.

- Plan: Debemos saber exactamente qué queremos conseguir, cuál ha de ser el resultado.

- Do: Pasamos a la acción, mediante las acciones con mayor probabilidad de producir los resultados deseados. Como esto no siempre funciona…

- Check: Desarrollaremos la agudeza sensorial para distinguir qué clase de reacciones y resultados obtenemos, y si vamos por el camino correcto o no. Debemos adaptarnos y corregirnos.

- Act: Desarrollaremos la flexibilidad imprescindible para modificar el rumbo de nuestra conducta hasta conseguir lo que queremos. Y vuelta a empezar…

Además de este círculo de acción, voy a meter en una batidora distintas ideas que me surgen de la cabeza de forma espontanea: Reiré mucho y a menudo, me ganaré el aprecio de mis allegados y el respeto de las personas inteligentes; mereceré el elogio de los críticos sinceros, me mostraré tolerante con las traiciones de los falsos amigos; sabré apreciar la belleza y hallaré lo mejor en mi pareja y en mi entorno; enfocaré mis actos y mis hábitos cotidianos de manera positiva; trataré de no hacer daño… y de que no me hagan daño.

En resumen, no pierdas el tiempo, destínalo bien, a las cosas positivas y de forma positiva. El tiempo es una de las pocas cosas que se van y no vuelven. A veces, un activo tan poco preciado, tan difícil de valorar, tan complejo de manejar, tan cruel y tan bonito. Pero, ¿sabéis una cosa buena? Que si lo hacemos bien, tenemos mucho tiempo por delante. Y sobre todo, que si somos conscientes, será mejor.

Comparte y disfruta

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


    × dos = 12