Darías a tu hijo en adopción a cambio de una App

Términos y condiciones 2Hace unas semanas hablaba de cómo Facebook estaba gestionando su crisis y del valor que pueden llegar a tener los datos que poseen, sobre todo si sirven para manipular a consumidores o votantes. Pero para que haya , debe haber alguien que quiera manipular y alguien que “se deje” manipular.

Hoy nos toca meterle un poco de caña al usuario, al que “se deja manipular” o por lo menos, al que no pone los mecanismos o filtros para evitarlo.

¿Por qué somos fácilmente manipulables?

1.- Porque de repente hemos dado un carácter verosímil a todo lo que vemos en la pantalla, sea de un blog, un perfil social, un grupo de Whatsapp… Porque mucha gente se cree todo lo que le cuentan además de que filtramos para que sólo nos llegue lo que queremos. Lo ve, se lo cree, no lo contrasta (porque le hace crecer en sus convicciones), le condiciona y comparte ciegamente (que es lo más peligroso). Esto quiere decir que si alguien accede a nuestros datos, puede elaborar mensajes ad-hoc directos a nuestro punto débil para manipularnos. Lo ponemos fácil. Dejamos claro públicamente lo que opinamos y por ende, lo que queremos escuchar.

Sí, receptor… quien recibe la información tiene mucha culpa de tragarse como cierto todo lo que recibe. Se cree todo lo que concuerda con su ideología o aficiones, gustos o intereses… Además, si lo comparte, contribuye de manera irresponsable a que la bola de la mentira y manipulación se haga más grande.

2.- Porque no somos conscientes de toda la información que compartimos. Y eso nos pone en situación de debilidad, porque no nos molestamos en leer las condiciones, no nos molestamos en saber cuáles son los contras, en saber cuál es el precio que pagamos por estas herramientas. Y normal que no nos molestemos… porque las condiciones en las que van a conocer y manejar nuestros datos están desarrolladas en complejos textos de entre 5.000 y 12.000 palabras que nos llevarían hasta 1 hora de lectura. Pero sí tenemos que ser conscientes de que “el gratis total, no existe”, por lo que sí deberíamos leer por encima las condiciones de la aplicación que más utilizamos y donde más compartimos para tener una referencia por lo menos.

Términos y condiciones 1¿Y qué seríamos capaces de hacer u ofrecer a cambio? ¿Hasta dónde seríamos capaces de llegar por estas aplicaciones? Nos podemos hacer una idea: a cualquier cosa que nos pidieran, ya que aceptaremos sin leer. Y hay quien lo ha demostrado: Jonathan Obar, profesor de tecnología de comunicación en la Universidad de York y Anne Oeldorf-Hirsch, profesora asistente de comunicaciones de la Universidad de Connecticut nos dejaron en evidencia a todos los usuarios. Hace un par de años pusieron a prueba a 543 estudiantes universitarios a quienes ofrecieron acceso a una nueva red social (ficticia) llamada “NameDrop” la cual pensaron que era real. Prácticamente el total de los usuarios aceptó las condiciones. Lo esperado. Un total de 399 de los 543 estudiantes se saltaron la lectura de los términos por completo y aceptaron. Nos parecen pocos, ¿verdad? En realidad, los 144 restantes apenas dedicaron 1 minuto a leerlas parcialmente (sin prestar atención) y aún así, aceptaron.

¿Y qué aceptaron? Pues entre otras cosas, los términos del servicio les obligaban a renunciar a sus primogénitos (en un plazo hasta 2050) y la política de privacidad decía que sus datos serían entregados a la NSA (Agencia Nacional de Seguridad Americana)  y a sus empleadores… ¡Qué generosos somos!

Términos y condiciones 3¿Pero es nuestra culpa?

Sí, pero. “Sí” porque formalmente así lo autorizamos. “Pero” porque si nos han llegado a colar cláusulas suelo (y similares) “camufladas” en nuestra hipoteca (cuando se supone que es el contrato más importante de nuestras vidas), ¿cómo no nos van a colar lo que quieran los creadores de estas herramientas si no las leemos? Además, hay que tener en cuenta que a veces las condiciones están en otro idioma y cada vez que la se actualiza, habría que volver a leer las condiciones…

¿Y cuál es la solución?

Volviendo a los 2 puntos anteriores:

1.- Creo que la solución al punto 1 atañe más al usuario, porque tiene que madurar. Por mi parte, recomiendo contrastar la información en un ejercicio de pluralidad informativa que también puede ser sana. Además, un paseo por #StopBulos tampoco nos vendrá mal de vez en cuando…

2.- Creo que la solución al punto 2 corresponde más a los que legislan para que las condiciones sean sencillas y entendibles. Tal vez nos tengan que resumir los peligros tan claramente como en las cajetillas de tabaco con el “fumar mata” para llamar nuestra atención y que nos molestemos en leer. Por mi parte, recomiendo leer los consejos de la Agencia Española de Protección de Datos al respecto.

La maduración en ambos casos debería ser rápida, porque os recuerdo que pronto llegará the Internet Of Things (el Internet de las cosas).

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